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¿Sabemos realmente a quién compramos?

Hace menos de veinte años, dominaban los pequeños comercios frente a las grandes superficies. Disponían de un menor horario de apertura y estaban más especializados en un tipo de producto, de forma que obligaban al cliente a desplazarse a otros establecimientos para poder completar su jornada mercantil. Pero con una clara ventaja sobre las actuales multinacionales, y es que teníamos una noción mayor de a quién le estábamos comprando y el trato recibido en la tienda influía definitivamente en la decisión final de comprar o no. Hoy, en el año 2011, prácticamente no se ven tiendas pequeñas, las multinacionales han ganado la partida y la razón principal es sencilla: mayor volumen de ventas, menores costes de producción y distribución, posibilidad de bajar los precios de forma que los pequeños no pueden competir.

Actualmente, la mayoría de las veces no sabemos a quién compramos, simplemente sabemos, a través de la publicidad, qué imagen quiere proyectar esa empresa o si nos ha llamado la atención su anuncio. Pero desafortunadamente, no decidimos entre dos productos en “competencia” en función de lo ético que sea el comportamiento de la empresa con sus trabajadores, o de las personas que vayan a sacar beneficios de tu elección, sino que lo normal es que nuestra decisión se decante hacia quien se haya gastado más dinero en marketing o sus precios sean un poco más baratos porque ha ganado en el mercado y puede ser más competitivo.

Esto sucede principalmente por la desinformación de que disponemos los clientes acerca del comportamiento de los grandes vendedores. Hoy por hoy, gobierna el sistema económico capitalista y a pesar de que en mi opinión no es el más justo, este artículo no pretende entrar en ese debate tan profundo y simplemente quiere servir como un parche al capitalismo desmedido liberal e irresponsable que se está practicando. De esta forma, el sistema necesita de las empresas para funcionar, pero en mayor medida de las familias, ya que sin estas no tendría ningún sentido. Dicen que el cliente siempre tiene la razón y es que las empresas buscan ofrecer los productos más competitivos, atendiendo a las apetencias de los consumidores, por tanto estos no solo tienen el derecho a comprar sino también la obligación de hacerlo de forma ética, es decir, los clientes tienen el poder de decidir cual empresa funciona y cual no reportará beneficio alguno, simplemente decidiendo en sus compras.

Teniendo todo esto en cuenta, es primordial que haya una concienciación social en este sentido, para que los principales motivos a la hora de inclinarnos por un producto u otro, sean (además del que más se adapte a nuestras necesidades):   ¿A quien le estamos comprando realmente? ¿Como se comporta ese alguien con sus empleados? ¿Es ético con el medio ambiente? ¿Quienes les prestan el dinero? ¿Como es su relación con los países tercermundistas? ¿Obsolescencia programada?, entre otras cuestiones.

En este momento es sencillo hacerse estas preguntas pero muy complicado responderlas ya que nadie nos ofrece esta información y menos las multinacionales que probablemente se encargarán de maquillarla todo lo que puedan. Por ello pienso que debería existir alguna organización sin ánimo de lucro y con suficientes recursos, que inspeccione todas estas variables y haga un informe con datos totalmente objetivos sobre todas las empresas que operan en el país. Si esto tuviera difusión, la gente de a pie podría castigar a una determinada compañía por tener un mal comportamiento con sus empleados y las empresas por su parte, se gastarían menos dinero en publicidad y más en salarios. Las protestas se harían efectivas y tendrían una gran repercusión.

Parece que hoy en día la política empresarial a seguir es la de obtener mayores beneficios a cualquier precio, por eso hay que cerrar el círculo, para que estos beneficios dependan directamente de la ética en los negocios. Para que las quejas de la gente se vean reflejadas en menos ingresos para las empresas y así no tengan más remedio que escuchar y replantearse su estrategia económica. Para que los ciudadanos recuperen parcialmente el control.

Por mi parte, me comprometo a recoger información sobre algunas de las compañías que trabajan en España, para realizar un pequeño informe y poner así un granito de arena a este objetivo, que me parece realmente interesante. Si alguien quiere colaborar que me escriba aquí o al correo electrónico. Datos objetivos, no impresiones. Beneficios, acreedores, trabajadores, seguridad laboral, despidos, sueldos, zonas de operación, relaciones, etc.

Por una compra ética.

Categorías:Artículos, Opinión Etiquetas:
  1. Aún no hay comentarios.
  1. 27/11/2011 a las 22:24
  2. 29/01/2012 a las 08:42

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