Stanley Kubrick

Stanley Kubrick

Es obligado escuchar durante este aplauso “Waltz No. 2-Jazz Suite” de Dimitri Shostakovich , incluida por Kubrick en la banda sonora de “Eyes Wide Shut”.

Cuando te adentras en el mundo del cine, tarde o temprano te acabas encontrando con Stanley Kubrick. Misterioso, demente, solitario, megalómano,brillante, meticuloso, obsesivo, controvertido, perfeccionista, magnífico, legendario, avaricioso, desesperante o inteligente, son algunos de los adjetivos que se han utilizado para calificarle. Sin duda uno de los mejores directores de todos los tiempos y cuya obra no deja a nadie indiferente.

Desde muy pequeño ya sentía pasión por la fotografía. Con solo 16 años retrató a un vendedor llorando la muerte del presidente Roosevelt, que vendió a la revista “Look” dando así el salto de amateur a profesional.

Vendedor llorando la muerte de Roosevelt

Antes de cambiar la cámara fotográfica por la de video, dejó algunas imágenes que ya ponían de manifiesto su sensibilidad artística:

En 1953 su padre le prestó dinero para dirigir su primer largometraje “Fear and desire”, que le sirvió como experiencia aunque poco después la retiraría de la circulación, desconforme. Así fue creciendo como director, caracterizándose por su intensidad, su paciencia y su carácter. Tras “El beso del asesino” y “Atraco perfecto” se ganó cierto respeto y pudo trabajar con, el ya consagrado por aquella época, Kirk Douglas en “Senderos de gloria” y poco después, expresamente a petición del propio actor, acabó dirigiendo “Espartaco” tras un cambio de planes.

A partir de 1960, Kubrick ya ha conseguido la suficiente reputación como para poder trabajar con total libertad, deteniéndose todo lo necesario en cada escena hasta conseguir la perfección, sin exigencias, sin ligaduras. El resultado es extraordinario, ocho películas sublimes, que tocan todos los géneros, grandiosas, que reinventaron la relación entre la música y el cine; algunas de ellas ya están consideradas de culto. Después de ver su obra, es casi imposible no sentirse agradecido al genio por su compromiso, por involucrarse tan íntimamente en sus trabajos y por el gran esfuerzo que realizó para regalarnos esos momentos de cine.

No voy a entrar a comentar estas películas porque creo que ya gritan ellas por sí solas, simplemente procedo a enumerarlas cronológicamente para que aquellos que no las hayan visto, lo hagan enseguida y para que los que sí lo hayan hecho vuelvan a disfrutar y se sorprendan al ver tanta calidad junta, detrás de un único nombre: Stanley Kubrick.

Lolita (1962)

¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú (1964)

2001: una odisea en el espacio (1968)

La naranja mecánica (1971)

Barry Lyndon (1975)

El resplandor (1980)

La chaqueta metálica (1987)

Eyes Wide Shut (1999)

Para terminar, añado un trabajado tributo al director por cortesía de John Michael Buban.

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